Reforma Integral de dos viviendas: estrategia y distribución
La Reforma Integr organiza cada unidad con ejes claros: salón–comedor–cocina abiertos hacia la fachada para captar luz, y dormitorios resguardados al interior para garantizar silencio y privacidad. Se optimizan circulaciones con puertas de paso enrasadas y almacenaje a medida.
Materiales y acabados coordinados
Ambas viviendas comparten un lenguaje de calidad: mobiliario de cocina en laminado, cerámica en formato 60×60 en zonas húmedas y parquet flotante de lama grande en estancias principales. Esta Reforma Integral de dos viviendas combina durabilidad y fácil mantenimiento con una lectura visual serena.
Vivienda A: carácter clásico y señorial
Se conservan elementos de origen —columnas y escocias de techo— que aportan identidad y memoria al conjunto. La Reforma Integral realza estos rasgos con una paleta neutra y luminosa, enfatizando molduras mediante luz indirecta y encuentros precisos.
Vivienda B: continuidad y amplitud contemporánea
Carpintería de madera y puertas de suelo a techo maximizan la altura percibida y la comunicación entre estancias. En esta unidad, la Reforma Integral potencia la continuidad de pavimentos y frentes para un efecto limpio y actual.
Cocinas funcionales y coherentes
Ambas cocinas se resuelven con frentes en laminado de alta resistencia, encimeras continuas y organización por zonas (preparación, cocción, lavado). La Reforma Integral asegura ergonomía, orden y mantenimiento sencillo.
Luz, confort y acústica
Se prioriza la entrada de luz natural en las estancias de día, con luminarias empotradas y escenas regulables para acompañar rutinas. La Reforma Integral de dos viviendas mejora el confort con soluciones acústicas discretas y carpinterías de mayor prestación.